
Sábado 31 de julio de 2010
Los incendios forestales provocados por la ola de calor más abrasadora que se recuerda en Rusia -que ha superado en algunos lugares los 40º Celsius- dejaban ayer 26 muertos y pueblos enteros del centro del país reducidos en cenizas, desastres que obligaron al gobierno a movilizar al Ejército a la zona de catástrofe, donde la "situación es realmente grave", aseguró el Presidente Dmitri Medvedev.
Los miles de soldados, que utilizarán blindados y otros vehículos militares, se suman a los más de 200 mil efectivos del Ministerio de Situaciones de Emergencia que ya participan en las labores contra incendios. "Lamentablemente, carecemos de las capacidades para afrontar tales desastres naturales. En el futuro habrá que pensar en aumentar el parque de aviones contra incendios", reconoció el jefe del Kremlin.
El fuego, que ha obligado a evacuar a miles de personas, entre ellas centenares de niños que descansaban en campamentos de verano, amenaza a otra media docena de pueblos, en los que viven más de 10 mil personas.