El Instituto de Farmacia de la Universidad Austral detectó la presencia de dos tipos de antibióticos de última generación -del grupo de las quinolonas- en salmones que se venden en supermercados y pescaderías de la Región de los Lagos.
Se trata de ácido oxolínico y flumequina, en concentraciones de 16,1 y 15,2 partes por billón (ppb) respectivamente.
Los rangos están dentro de la norma sanitaria nacional, que fija un tope de 100 y 600 ppb para cada una de estas sustancias, pero que inquieta a las organizaciones que encargaron la investigación hace cuatro meses: la ONG Ecoceanos y la Fundación Pumalín, en cuyo directorio se encuentra hoy Manfed Max Nef, ex rector de la Universidad Austral.
Los antibióticos son utilizados para controlar enfermedades a nivel humano y animal, pero su consumo indiscriminado puede generar la resistencia de los microbios a futuras aplicaciones de este medicamento. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado una guía con una serie de recomendaciones para regular su uso.
La publicación aparece semanas después que The New York Times publicara un artículo sobre la situación sanitaria de la industria salmonera, lo que provocó la molestia de los empresarios y el Gobierno con el medio de comunicación norteamericano. En éste se criticó el uso de antibióticos (que la industria dijo "está sumamente regulado") y se habló sobre las muertes que está provocando el virus ISA.
La preocupación de los consumidores de EEUU es tan alta, que la Agencia de Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de ese país realiza hoy una inspección en cinco plantas del sur de Chile.
CIUDADANOS DE SEGUNDA
El director de Ecoceanos y médico veterinario Juan Carlos Cárdenas explicó que el estudio -que será dado a conocer hoy- surgió de la necesidad de conocer qué comen en verdad los consumidores de salmón chileno, porque "no puede ser que un médico tenga que recetar con mucho celo el uso de antibióticos a un paciente, mientras que por otro lado éste lo recibe libremente, sin saberlo, a través de los alimentos".
"Cuando tú comes salmón con tus hijos lo que quieres es comer salmón y no quieres comer salmón y a la vez tomar altas dosis de antibióticos. Unos podrán decir que es legal, pero en EEUU tú no podrías comerlo con 16,1 ppb de ácido oxolínico ni flumequina ¿por qué nosotros tenemos que ser consumidores de segunda categoría?", señaló Cárdenas.
El ambientalista explicó que no les interesa la reestructuración de las normas sanitarias actuales, sino simplemente pedir que no se tolere la presencia de estos antimicrobianos que no son aceptados por países que importan salmón.
"Estamos pidiendo la no presencia de estos antibióticos y no que se ajusten o disminuyan los rangos de tolerancia. La normativa chilena es tan laxa, que cifras tan altas igual permiten la comercialización del salmón", dijo y agregó: "Hay estudios de la Universidad Austral en relación a aumento de resistencia bacteriana en hospitales de la Décima Región. Es un tema mayor que tiene que ser enfrentado por el Estado".
Los resultados de la investigación lo están distribuyendo a sectores políticos y a diferentes sociedades científicas, como las de Pediatría e Infectología, para poner fin a la presencia de estos componentes.
Asimismo, harán llegar el estudio a la recién conformada comisión gubernamental para el sector, que preside el ex subsecretario de Pesca, Felipe Sandoval, entidad que ya los contactó para acordar un encuentro.