La araña de rincón (Loxosceles laeta) es un arácnido que normalmente no ataca al hombre. De hecho, su mordedura es más bien accidental, pues su veneno está diseñado para atrapar presas.
Sin embargo, cuando logran clavar sus dientes (o quelíceros) en alguna persona los efectos pueden ser mortales. Es, junto a la araña del trigo, el único arácnido chileno capaz de matar. Aunque todas las arañas son venenosas, la diferencia en los efectos radica en las que son capaces de traspasar la piel con su mordedura, como ocurre con la del rincón. El problema se acrecienta por la baja efectividad de los antisueros que hoy existen en el mercado. Al menos hasta ahora, porque gracias a un proyecto Fondef de Conicyt, científicos de la Universidad de Antofagasta (UA) lograron desarrollar un antídoto más eficaz de los que se conocían en la actualidad.
La investigación está siendo desarrollada por especialistas del departamento de Tecnología Médica de la Facultad Ciencias de la Salud de dicho centro de estudios en colaboración con investigadores del Instituto de Salud Pública de Chile, dirigidos por Jorge Araya Rojas y Hernán Sagua Franco.
En su trabajo, los científicos alcanzaron la caracterización de los componentes del veneno del arácnido, lo que a su vez, dio paso al inicio del trabajo con animales de experimentación (principalmente conejos). Como explicó uno de los académicos a cargo del trabajo, Hernán Sagua Franco, ya han evaluado inicialmente un anticuerpo policlonal (molécula capaz de determinar varias fracciones del antígeno de la araña).
"Aplicaremos técnicas de biología molecular para que estos anticuerpos sean lo más puros posibles. Después de esto, ya estaríamos en condiciones de comenzar a desarrollar tanto el kit de detección, como el suero", indicó el académico de la UA, que sin embargo estima que su comercialización recién podría ocurrir a fines de 2010, un año después del término de la investigación que culmina en 2009.
Detección temprana
Lo que sí estará pronto en el mercado, es el kit de detección que están desarrollando los investigadores. "Será similar a los de embarazo. Se pondrá una gota de sangre o fluido que salga de la zona lesionada y tras algunas reacciones se formarán bandas que indicarán o descartarán la presencia del arácnido", explica Sagua. "Será tan simple de usar, que cualquier persona podrá hacerlo", agrega.
Una vez que los científicos de la UA hayan terminado los prototipos, serán las empresas farmacéuticas (como BiosChile) quienes deberán realizar el desarrollo tecnológico y comercialización de los productos (aun cuando la patente seguirá siendo de la universidad), lo que debería ocurrir en un plazo de unos dos años.
El desarrollo de la investigación de los científicos de la universidad también podría tener repercusiones en otros campos, como la ganadería, pues dejaron sentadas las bases para que en el futuro se puedan crear vacunas o antídotos para combatir otras parasitosis, como por ejemplo, aquellas que afectan a la masa ganadera.
