
Jueves 14 de agosto de 2008
Aunque durante la mañana de ayer la Casa Blanca negó que las relaciones de Estados Unidos y Rusia sean "de confrontación" tras el conflicto bélico entre Moscú y Tbilisi (Georgia), durante la tarde la secretaria de Estado Condoleezza Rice, especialmente enviada por el Presidente George W. Bush a la convulsionada región, fue más dura con las autoridades rusas advirtiéndoles que vigilarán que cumplan su alto el fuego.
De hecho, Rice viajó a Europa para vigilar el cumplimiento de los compromisos rusos y para analizar en terreno con sus socios europeos la implicancia de los últimos acontecimientos en el Cáucaso en la futura expansión de la OTAN.
"Ha llegado el momento de que el Presidente ruso haga honor a su palabra", dijo Rice agregando: "Si Rusia está violando el alto el fuego, y tengo informes que no son muy alentadores al respecto, entonces esto servirá para profundizar el aislamiento (internacional) en el que Rusia se está moviendo".
En tanto, los rusos saben bien cuál es la postura de Estados Unidos y también lanzaron sus advertencias. "Entendemos perfectamente que esta administración georgiana es un 'proyecto especial' de Estados Unidos y que EEUU está preocupado por el futuro de ese proyecto", dijo ayer el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov a la prensa.
Al tiempo, indicó, Washington deberá "elegir entre la defensa de este proyecto virtual y la cooperación real (con Rusia) sobre asuntos que requieren acciones colectivas", según la agencia Interfax.
CONFLICTIVA ALIANZA
Aunque entre Washington y Moscú hay varios temas conflictivos que ya mantenían en tensión sus relaciones, como la independencia de Kosovo, el anunciado escudo antimisiles estadounidense en suelo europeo o las nuevas sanciones contra Irán, la expansión de la OTAN hacia el este de Europa -otrora zona de influencia de la desaparecida Unión Soviética- es la manzana de la discordia en la actual crisis.
La cumbre de la OTAN en Bucarest en abril constituyó un giro sobre la tradicional negativa europea a la expansión hacia el este: sin emprender formalmente un proceso de acercamiento, la OTAN afirmó que Georgia y Ucrania se podrían "convertir(se) en miembros" de la Alianza.
Pero según algunos expertos, este reconocimiento podría haber conducido al Presidente georgiano, Mijail Saakashvili, a envalentonarse frente a Moscú, y a provocar la cólera rusa.
Así lo entendieron también en algunas capitales europeas que evitaron desafiar a Rusia -como sí lo hizo rápidamente EEUU- para mantener un cierto status quo que le dé tiempo para decantar el tema de la expansión.
Según Julianne Smith, del Center for Strategic and International Studies de Washington, a pesar de que la operación rusa tal vez no logre poner fin definitivo a la ampliación de la OTAN, bien podría "detener el proceso" por un tiempo, y el próximo Presidente de Estados Unidos "tendrá la tarea de demostrarle a los rusos que su expedición por Georgia no tendrá ese resultado".
Pero también podrían aparecer fisuras en el seno de la OTAN ante la voluntad estadounidense de instalar un sistema de defensa antimisiles en Europa del este y transformar la organización en actor de operaciones fuera del continente, como ya fue el caso en Afganistán. Habrá que esperar a ver si las presiones estadounidenses, los reclamos rusos o el empeño de Europa por mantener el status quo ganan la presente partida, cuyo resultado esperan conocer pronto las naciones aspirantes a la "protección" de la Alianza.