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  El llamado de Alvear contra los "equivocados"

Jueves 14 de agosto de 2008

Intervención de Soledad Alvear en Seminario "El futuro de la Concertación"

LAS TAREAS DE HOY: SER CONCERTACIÓN Y HACER CONCERTACIÓN

Querido don Patricio Aylwin, ex Presidente de la República.

Estimada Ximena Rincón, Presidenta del Centro de Estudios del Desarrollo CED

Estimado Senador Carlos Ominami, Presidente de la Fundación Chile 21

Estimadas Amigas y Amigos:

Agradezco a nombre de los Presidentes de Partidos de la Concertación esta invitación para inaugurar junto a don Patricio y a los Presidentes de ambos centros de estudios esta importante jornada.

EL SENTIDO DE SER DE LA CONCERTACIÓN

La Concertación es una obra nuestra, de todos los que aquí estamos, pero también es un requerimiento del país. La hemos construido y Chile la necesitó y la sigue necesitando. Las dos cosas son ciertas. No hay que olvidar ninguno de los dos aspectos para no perder la perspectiva de lo que debemos hacer hacia adelante.

Por una parte, la Concertación es una de las creaciones políticas más importantes que ha producido el sistema político chileno. Por otra parte, ha respondido a la necesidad nacional de una mayoría ciudadana que quiere democracia con progreso y justicia.

Nuestro secreto, aquello que nos ha permitido tener éxito, ha sido uno solo: Porque hemos confiando en la gente, y también porque la gente ha confiando en nosotros. La Concertación se hizo fuerte de un dialogo permanente y constante con Chile. Con sus anhelos, sus necesidades y los sueños de su gente.

Por eso se puede afirmar; la Concertación es algo que hemos construido, pero no es algo que nos pertenezca. A veces me parece que eso se nos olvida.

Por eso hay que partir preguntándonos qué es la Concertación. Para mí la respuesta es muy sencilla. La Concertación es la convergencia pluralista de hombres y mujeres que buscan interpretar a la mayoría nacional para construir un país más libre, justo y solidario.

Esta coalición que surgió a partir de hechos históricos, es más que un pacto electoral. Es una alianza política que se ha propuesto gobernar Chile para hacer profundas transformaciones sociales, económicas e institucionales.

Cada partido que es parte de la Concertación tiene su propia identidad y en ella está su riqueza, por eso no tenemos la misma opinión sobre todo, ni la misma respuesta a todo. Pero hemos tenido la gran fortaleza de ponernos de acuerdo en un sentido histórico en aquellas cosas que nos unen a fin de ir avanzando hacia una sociedad más justa y solidaria.

Esto nos ha permitido ganarnos la confianza de los chilenos en 14 elecciones que hemos tenido desde que recuperamos la democracia. Hemos contado con la confianza de la ciudadanía para construir nuestro proyecto político y allí está nuestra responsabilidad.

No hay que temer a la diversidad y tampoco hay que temer a que cada partido potencie su identidad. Y porque es eso, esta confluencia estratégica no se agota en las tareas que nos toca cumplir en cada momento histórico.

Hemos trabajado fuertemente para cambiar el país y cuando cambia el país, cambian también nuestras tareas, surgen nuevos desafíos. Pero el que cumple no se agota por ello. Lo que hemos hecho nos permite validarnos como una coalición que nos puede permitir, si trabajamos bien y lo seguimos haciendo bien, lograr para Chile una sociedad más justa.

La Concertación es la alternativa democrática y progresista para Chile. Representa un enfoque alternativo a la derecha. Es la muestra de la capacidad que hemos tenido nosotros para converger fuerzas políticas de centro izquierda para dar gobernabilidad a nuestro país, que ustedes lo saben bien, es una tremenda fortaleza que hemos tenido para salir adelante luego de una dictadura.

El desafío es para nosotros, es para los que creemos en la Concertación. Debemos sentirnos orgullosos por lo que hemos avanzado, sin embargo, debemos ser conscientes también que cuando culmine el gobierno de la Presidenta Bachelet habremos cerrado un ciclo, en el cual crecimiento, equidad, protección social han sido los verbos rectores que han hecho carne estos gobiernos de la Concertación.

Aún tenemos desafíos, la pobreza ha bajado pero aún existe. En esta segunda etapa estamos obligados a hacer las cosas de una manera distinta. Es por eso que estoy totalmente convencida que debemos trabajar en un proyecto nuevo de Concertación para ofrecerle al país.

Muy modestamente, ahora lo digo sólo como presidenta de la Democracia Cristiana, que nosotros durante un año y medio trabajamos en el V Congreso que pretende ser un aporte al diálogo en la Concertación a fin de avanzar en la construcción del Chile que queremos.

La segunda reflexión que quiero hacer es Cómo se construye Concertación

Quiero ser muy franca, porque en estos días han pasado cosas que no nos han gustado. Vivimos tiempos de duda. Uno de esos momentos en que cada cual debe sacar lo mejor y no lo peor de sí mismo. Personalmente y colectivamente. Debemos retomar el camino que nos sacó de la dictadura, o reemprender el camino que nos llevó hacia ella.

O unidad o dispersión: nosotros decidimos. Cada uno de nosotros decide.

Nunca falta el que quiere ceder ante las dificultades, o los que empiezan a mirar al mundo con los mismos ojos de la derecha.

Están equivocados.

Siempre hay un mal camino a disposición. Lo que en el pasado fue ceder a los ideologismos es ahora ceder ante la falta de convicciones. Son los que se convencen de que todo da lo mismo. Son los que entregan el alma para salvar los intereses personales o de grupo.

Están equivocados.

Están los que piensan que su adversario es otro miembro de la Concertación.

Están equivocados.

Están los que se dedican a alentar desde nuestras filas a la derecha, olvidando las normas básicas de fraternidad entre nosotros.

Están equivocados.

El egoísmo es insensato y es la negación de nuestro proyecto para Chile. El egoísmo ya tiene su expresión política en los que no quieren combatir las injusticias. Sin nosotros, la expresión de la solidaridad se quedaría sin ninguna posibilidad de dirigir a la nación.

Por eso ha llegado la hora de enmendar el rumbo. Tenemos la obligación ética de retomar el buen camino.

Escúchenme bien: si nos hubiéramos permitido tantas licencias en 1988, ¡jamás! hubiéramos derrotado la dictadura de Pinochet. ¿Es que hemos terminado nuestro trabajo? No lo hemos terminado, ¿podemos entonces permitirnos estas licencias? No podemos permitírnoslas. Están equivocados quienes buscan proyectos individuales por sobre los proyectos colectivos.

No dejemos ahora que gane el dictador a través de sus herederos. Chile no se lo merece.

Quiero decir con toda claridad, a nombre de quienes hemos construido durante más de dos décadas esta coalición exitosa, que aquí no hay espacio para proyectos personales. La Concertación la hemos construido entre todos y no habrá Concertación si no hay unidad, y no desterramos entre todos, a quienes quieran anteponer proyectos personales a los intereses superiores de nuestra coalición.

Esta es la hora para líderes de verdad. Los líderes no son lo que se dejan llevar por la corriente o deprimir por las dificultades. Los líderes son los que despejan camino y enfrentan dificultades con fuerza con entusiasmo porque tenemos mucho que ofrecerle a Chile. Estoy convencida que esta coalición que nos permitió derrotar a la dictadura es la coalición que le va a permitir a Chile alcanzar el desarrollo para ser un país más justo, más solidario, con igualdad de oportunidades para todas y todos, y en definitiva un Chile más humano.

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