Inicio » Opinión

  La revolución será "twitterizada"... y olvidada

  Hace un par de semanas, después del gran despliegue de manifestaciones en Irán, los títulos fueron comparables: "La revolución será twitterizada".

Lunes 29 de junio de 2009


Los dirigentes de Twitter parecen estar ellos mismos un poco sobrepasados. Hace tres años andaban aún en pantalones cortos, por decirlo así. Y helos aquí hacedores de revolución. El primer comentario de Biz Stone, uno de los fundadores, continúa presente en el blog de los inicios. Se siente en él la exaltación del mecánico que logró desmontar (y volver a armar) su primera carrocería: "Gracias a Twitter, envié SMS a un montón de personas al mismo tiempo. ¡Súper!". Fue en agosto de 2006. Han pasado menos de tres años, por cierto un año-luz en el tiempo de internet, y he aquí a Biz Stone, Jack Dorsey y a Evan Williams a la cabeza de un fenómeno mundial (un millón de visitantes al mes en abril de 2008, 17 millones un año más tarde). Después de Google, Wikipedia, Amazon, Craiglist, Facebook, iPhone, Twitter muestra que EEUU sigue reinando como amo en el campo de las innovaciones y del estilo de vida.

Cuando los jóvenes salieron a la calle en Moldavia, en abril, teléfonos celulares en mano, la prensa habló de la "revolución Twitter". Hace un par de semanas, después del gran despliegue de manifestaciones en Irán, los títulos fueron comparables: "La revolución será twitterizada". El Departamento de Estado hizo mucho por acreditar esta idea cuando pidió a la compañía que postergara una operación de mantenimiento, prevista para el 16 de junio, debido a la importancia tomada por Twitter en Teherán. En su blog, los dirigentes se declaran muy honrados, pero subrayan que no tienen nada que ver con el gobierno. Al comienzo, los mensajes fueron emitidos sobre todo por los iraníes. Ahora, un vasto movimiento de solidaridad se ha desarrollado en EEUU. Los estadounidenses confluyen en las plataformas dedicadas a Irán. Proponen peticiones, ponen color verde por todas partes. Unos cuestionan a Nokia, que vendió a Teherán la tecnología para identificar a los bloggeros: "Ustedes tienen sangre en las manos". Otros lanzan una petición para solicitar a Google cambiar su logo por un día, "en solidaridad con los iraníes".

Si los inventores de la red son revolucionarios, es más bien a pesar de ellos. "Twitter" se traduce como "gorjear". Y su emblema es un pajarito azul de los más livianos. Basta con leer la producción de Biz Stone para comprender que Twitter es un producto ligero, como las noticias que se ponen en él. No hay una sola línea sobre Irán, sino datos de proximidad: "Felizmente, encontré mi pasaporte, porque parto mañana para Francia" (18 de junio, 23:25 horas).

En noviembre de 2008 Twitter rechazó la oferta de Facebook, que quería comprarlo por 500 millones de dólares, lo que se consideró bastante audaz tratándose de una compañía que no ha generado aún ni un centavo de utilidad (pero que igual le paga a 50 personas). La idea nació en San Francisco, cuando Jack Dorsey buscó la manera de reunir a todos sus amigos en torno de la pregunta que se plantea en todos los cafés: "¿Qué estás haciendo ahora?". Twitter es la actualidad minuto a minuto y todo el mundo se presta a compartir la misma banalidad. En 140 caracteres tipográficos (hay que emplear al menos 160 si se quiere transmitir vía SMS) hasta la estrella de TV Ophrah Winfrey se hace abordable. Imagínense: su perro tiene garrapatas. ¿Alguien tiene una receta? Entre sus 500 mil "discípulos" hay algunos miles para responder, como sobre un pie de igualdad, a la mujer más rica de Estados Unidos.

Twitter crea apariencias de lazos personales con las celebridades. Se les sigue esperando ser seguidos. Las cifras son desproporcionadas. Biz Stone "sigue" a 229 personas, pero es seguido por otras 773 mil 192. Barack Obama es seguido por más de un millón de personas. El campeón de todas las categorías es el actor Ashton Kutcher, con 2 millones 357 mil 346 lectores, lo que representa una audiencia de programa de televisión. Último mensaje que se le envió, hace "menos de un minuto": "¿Todo bien? ¿Estás atiborrado?". Hay que decir que Kutcher declaraba siete horas antes que "no tomaba suficiente agua".

Los mensajes son pura instantaneidad, olvidados al minuto siguiente. Se les escribe sobre la pantalla de un computador o en el teléfono móvil. Según los inventores, no tiene nada de insensato querer avisar a todos nuestros conocidos que nos encontramos en la cafetería. "Vuestros amigos quizás tengan ganas de verte". Los estadounidenses parecen sentir un deseo constante de estar conectados, a menos que se trate de una creciente inquietud de no estarlo. "Saber lo que hacen los otros nos permite sentirnos parte integral de sus vidas", afirman los promotores del sitio.

Twitter, por supuesto, tiene su jerga. Ese mensaje, por ejemplo, que usted tenía la intención de enviar por SMS pero que, por error, usted puso en la plataforma de 140 caracteres: no es un "tweet", sino un "twoops"

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.