
Lunes 29 de junio de 2009
Michael Jackson es como una droga. No importa su golpeada reputación. Lo peor de todo siempre será vivir sin él. Tampoco vale que se haya muerto de un ordinario paro cardíaco. Mejor para el mundo y para su familia es culpar a los médicos, solicitar una nueva autopsia, embalsamarlo como lo que siempre quiso ser: un faraón inmortal que se fue de gira, que está moviendo la pelvis en la selva junto a Elvis Presley y que revive una y otra vez en el iPod. "Tengo que escucharlo, debo hacerlo", dice un fanático que llora desconsoladamente junto a la estrella que el artista tiene en el Paseo de la Fama en Hollywood.
Como una alucinación, el Rey del Pop resucita y se reproduce en los televisores de todo el planeta. Estimulando lágrimas y borracheras desde Plaza Italia hasta una cárcel de Filipinas, da nombres a camellos en un circo del sur de Alemania, produce atochamientos en YouTube y en Amazon e inyecta sobredosis de novela policial en las sobremesas de todo el globo. Rito que, dicho sea de paso, ahora se realiza junto a la pantalla.
La caja idiota rememora entrevistas del Rey del Pop, así como un completo recorrido por los videoclips que elevaron su corona a un lugar que ni Dios podría cuestionar. Blanco o negro, con smoking o chaquetas militares, el hombre que no quiso envejecer despierta una adicción incluso en los que lo dieron por muerto en 1993, cuando empezaron a circular los primeros rumores sobre el abuso sexual a menores. Para qué decir los que se quedaron con cuello ese mismo año en Chile. El cantante pudo haber cancelado un concierto, pero escucharlo con su voz andrógina diciendo que veía en la infancia el rostro del santísimo y que su padre supervisaba los ensayos de su niñez con una correa en la mano, parece redimirlo de los males de este mundo.
DIOS SALVE AL REY
Marciano como su amado ET el televidente siente admiración y piedad por el monarca del entretenimiento. En el Teatro Apollo los negros lo rebautizan olvidando que renegó de su raza y hasta la adolescente chilena que se quedó con los crespos hechos para verlo en los escenarios de Londres aparece hoy diciendo que no importa si la productora AEG Live no le devuelve el dinero, que ésta se conforma con que le envíen la entrada para enmarcarla de recuerdo.
Y es que Michael Jackson pudo tener trastorno de personalidad, pudo ser acusado de pedofilia, pudo haber estado en bancarrota, pudo haber cancelado a última hora su regreso a los escenarios o pudo haberse quedado sin voz en mitad del show, pero nadie cargará con la responsabilidad de bajarlo del trono. Y menos de robarle por segunda vez la inocencia.
Si de algo le sirvió al de los mocasines blancos creerse Peter Pan, es que todo lo que hizo y sigue pasando con él después de muerto es visto desde la perspectiva de un niño. Y éstos, como decía él, no son criminales ni tienen malas intenciones, sino que son fuente irrevocable de inspiración y pureza. Otro paraíso artificial que hace del cantante de "Thriller", el reino de los cielos. Ése que en la Tierra se llamó Neverland y que en el reportaje que emitirá simultáneamente mañana a las 20 horas AXN y Sony sirvió de escenario para grabar "Living with Michael Jackson". El capítulo muestra la íntima conversación que el artista sostuvo con Oprah Winfrey el 2003, cuando por primera vez abrió su mansión a la prensa. Utilizado como antecedente en el juicio que le tocó enfrentar dos años más tarde, ahí la leyenda pop habla de su relación con los niños, el bisturí y los traumas de infancia.
El programa sirve para entender la vida del astro del paso lunar que se resiste hasta ahora a ser enterrado y será transmitido a las 21 horas de ese día también por el canal Animax. Asimismo será repetido el 5 de julio a las 13 horas.