Alex Anwandter, el notable vocalista de la mejor banda chilena de nuestros tiempos, Teleradio Donoso, paró hace unos días su show y comentó frente a todos los presentes la mala onda que existe con su obra en internet. Llenando teatros, teniendo éxito con las chicas y generando plata y admiración en una industria que se cae a pedazos, una banda incuestionable se detiene en medio del escenario y reflexiona acerca de la tropa de taraditos conocidos como Trolls que invaden internet con sus insultos y lloriqueos. ¿Por qué? Si me preguntan a mí, es por que estamos por primera vez en la historia frente al pensamiento en tiempo real de un público que no sabe lo que quiere pero está ahí. Y están los que disfrutan, y los que se enfadan. En estos últimos existe ese instinto destructivo. Y no es culpa de los creativos, de los trabajadores, de los que muestran su obra. Es culpa de la falta de oportunidades mezclada con una flojera incontrolable.
Ojo, separemos el Troll del crítico que busca mejorar toda expresión de arte con argumentos, sugerencias e investigación. El Troll es obra de sociedades ignorantes no dispuestas a discutir ni a realizar a sus ciudadanos, a los que siempre llamaron a la calma, al orden, a lo que se debía. Tipos que no pudieron ser felices porque les impidieron realizarse, liberarse. Gente de una mente oscura y obvia. Y es que no toleran que el resto se realice. Son los mismos que te dicen "conflictivo" cuando uno sostiene una tesis, por que no soportan que alguien tenga los cojones de escribir, con nombre y apellido, lo que piensa. Por eso se escudan anónimamente, y a la primera de cambio, el primer imbécil que dice eso se mete a internet y postea anónimamente coprolalia y ataques personales dedicados a toda la familia del contendor. Es absurdo. Enferma. Pero hay que ver todo en su dimensión: si uno entra al negocio de ser público, es blanco inmediato. Y si hay 20 enfermos mentales dispuestos a mostrarse como un millón, es parte del juego. Hay que saber dimensionar. Y no sentir ni una clase de cargo de conciencia en no pescar. Ellos no son el público. A la mayoría le cuesta decir que algo le gusta. Y a ellos debemos educar para que lo exijan "con la misma violencia" de quienes odian.
También es Troll el pelotudo que, con nombre y apellido, aportilla e inventa cifras y tesis sobre qué le gusta y no a la gente sin cruzar ni la esquina, encerrándose en el compu sin polola sosteniendo tener la capacidad de "entender al público" (aunque se orina si lo enfrenta). Ése que exige explicaciones sobre lo que uno hace y le asusta no poder ni llegar porque no posee el talento necesario o peor aún, no entiende que todo se trata de sacrificio. La verdad, teniendo millones de alternativas para entretenerse en internet, nacionales e internacionales, ¿por qué andar angustiado por lo que a uno no le gusta? Eso es masoquismo. Que esta gente se terapee lo antes posible.
Debería ser subsidiado por el Estado el tratamiento contra la frustración, porque parece que en Chile, que te vaya bien, te vuelve un enemigo público. Que el otro (sea un medio o una persona) alabe tu talento, genera una ola de imbecilidad brutal e incontrolable y es culpa de un país sin cultura, dueño de una infantilidad y envidia a la felicidad tremenda. El Troll de internet es el neochaquetero. El que quiere que todos seamos iguales. Que todos postiemos calladitos. Al carajo con ellos. //LND